28 marzo 2010

Troya


Título Original - Troy
Año - 2004
Director - Wolfgang Petersen
Elenco - Brad Pitt, Eric Bana, Orlando Bloom, Brian Cox, Peter O'Toole, Sean Bean

No parece casualidad que Troya se hiciera cuando se hizo: con los Estados Unidos en guerra. Troya habla de conquistas y de héroes. De la necesidad de luchar para recuperar honores perdidos y defender reinos. Habla de los códigos de honor que existen en guerras, batallas y funerales. El espectáculo estaba asegurado, y no defraudó. Músculo y belleza, de ellos y de ellas, a mayor gloria de la épica. Más efectos especiales, claro. Algunos criticaron que su “talón de Aquiles” fuera el propio Aquiles-Pitt, pero, sin llegar a apasionar, al menos dio el tipo. Sin duda el reparto estelar y las trepidantes batallas fueron la base de su gran éxito de taquilla, pero lo mejor de “Troya” es la propia historia; un relato bien contado que consigue lo más difícil: que diálogos tan grandilocuentes y épicos suenen veraces. Que el glamour de sus estrellas se pusiera al servicio de la esencia y espíritu de los cantos de Homero, versión comercial, evitando cualquier atisbo de ridículo. Y que encima resulte entretenida. (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)







 




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Están Todos Bien


Título Original - Everybody's Fine
Año - 2009
Director - Kirk Jones
Elenco - Robert De Niro, Kate Beckinsale, Sam Rockwell, Drew Barrymore, Katherine Moennig

“Están Todos Bien” se salva por De Niro, su interpretación le da carácter y realce a una película que no termina de levantar vuelo argumentalmente hablando. No obstante, bien valdría poder ver la película italiana en la cuál se inspira (Stanno Tutti Bene de 1990) que pasa por ser una muy buena película. En ésta, la americana, el ideal familiar, se rompe en mil pedazos, y al final, en el reencuentro y la catarsis, la familia y sus integrantes entiende que la aceptación y el amor no establecen condiciones. Creo que la película pudo haber dado mucho más. (Bucéfalo: Filmaffinity)





 



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El Dirigible



Título Original - El Dirigible
Año - 1994
Director - Pablo Dotta
Elenco - Laura Schneider, Marcelo Bouquet, Eduardo Magliónico, Gonzalo Cardozo, Ricardo Espalter, Luis Aronovsky

"Entonces cómo no le va a molestar a la gente que cuando están esperando que te den las respuestas te pongan una imagen en blanco que es una pura pregunta", dice el realizador Pablo Dotta en la entrevista que le realizamos y El Dirigible no tiene vocación de respuesta, eso nos queda claro a todos. Sólo que algunos festejamos ese gesto y a otros le ha resultado una experiencia frustrante.

Dotta puede decir que comenzó el proyecto con algo de ingenuidad, sin prever las repercusiones que la película iba a tener. Y en esto hay por supuesto algo de cierto. No parece ser esta una película pensada para "la audiencia". Sin embargo logra, con una sensibilidad muy aguda, poner el dedo en la llaga. Presiente de alguna manera esa expectativa que rondaba en el aire, una cierta necesidad de imágenes que rellenen los vacíos, los huecos en la representación del pasado. Sólo que en vez de llenarlo de imágenes, de plantear un sentido posible al pasado, se decide por la "pura pregunta" del fotograma en blanco.

El Dirigible no se inicia con el fotograma en blanco sino que llega a él rasgando una fotografía. En el comienzo hay fotos, hay imágenes que pueblan las memorias colectivas como fragmentos. Cuando pienso en las representaciones del "Uruguay", no pienso en Blanes o en Figari, menos en los constructivistas que también se interrogaban a su manera. Yo veo las fotos de la rambla de Pocitos en la década del 30, 18 de Julio reluciente, las viñetas de La Suiza de América. Son las imágenes de un decorado, que describen ese escenario, pero que no narran acciones. Son imágenes donde no parece estar pasando nada. Y con esto volvemos a El Dirigible y el origen de su planteo: rasgar el fotograma del inicio, cortarlo en pedacitos, subraya la ausencia. Existe esa foto original, pero falta la que importa, falta la del suicidio de Brum, faltan los hechos, pero sobre todo falta el conflicto. Entonces esas imágenes no sirven, hay que rasgarlas, hay que seguir buscando. Buscando y preguntando ¿cuáles imágenes?

Pero, ¿por qué el cine tiene que encontrarlas? Lejos de estas orillas del plata, han sido las películas, transmitidas en los cines pero mayormente en la televisión, las más grandes generadoras de imágenes de pasados posibles. Los relatos históricos, los climas de época, los colores y los sonidos del pasado, han sido confiados a las películas. Hay procesos históricos que han sido "revividos" a partir de un relato cinematográfico, por muchas más personas que las que en realidad los vivieron. Procesos revolucionarios, abadías medievales, los campos de concentración, los orígenes del jazz, los cabarets de París, se representan en nuestras cabezas a partir de imágenes de películas. Hablo de Nueva York o de Tokio como si las conociera. El cine evoca miles de imágenes que acuden a mi memoria en primera persona. Esta es la magia del cine, pero esa vocación de remplazar lo real, termina por volverse un fantasma peligroso.

Circunstancias estas que nos parecen lejanas a nuestras preocupaciones, pero que no sólo tiene gran actualidad, sino que también se encuentran en el centro de nuestro problema. Los alemanes, a los que les gusta reflexionar sobre estas cosas y sobre todo tienen motivo para hacerlo, han encontrado palabras muy justas para referirse al tema: "De este modo las imágenes de las imágenes circulan en un círculo eterno, una cinta sin fin. Ellas se validan y reconfirman a cada una "esparciendo rápidamente memorias idénticas sobre la tierra".

En este contexto, imaginar pasados posibles puede ser algo muy positivo, nos permite mirar hacia atrás sin condicionantes, sin nadie que coarte las búsquedas alternativas. El Dirigible no dirige nuestras miradas, no nos dice qué recordar y cómo. Las imágenes que reconocemos, nos resultan extrañas, algo ajenas. El Palacio Salvo, la rambla y la playa, el parque de diversiones, el puerto, son locaciones creadas en un mundo fantástico, irreal, y no son los que conocemos. La ciudad que se ve a través de los vidrios del taxi es totalmente borrosa. El Dirigible es como la pintura de Magritte en la que vemos una pipa sobre la frase "esto no es una pipa". Dotta constantemente nos distancia mostrando sus cartas y cuando vemos llover, él nos dice "esto no es una lluvia".

Solemos ir al cine como a una misa, en busca de la verdad, en busca de relatos, en busca de espejos. Participamos de estos rituales tranquilos, casi siempre encontramos lo que vamos a buscar. Por eso algunos de los reclamos más frecuentes que se le hicieron a la película hacían hincapié en lo mismo: no era lo que esperaban. El Dirigible defraudó esa confianza. Muchos querían que la película concretara el anhelo de ese lugar en el cual depositar la masa de recuerdos que vagan en nosotros, y que de paso, encontrara un sentido.

Eso nos atrae, tanto que no solemos reparar en los peligros de dejarle al cine las atribuciones de escribir la historia. Concluyendo su libro sobre la historia alemana y el cine, Anton Kaes decía: "La memoria preservada en las películas no desaparece, pero la masa completa de las imágenes históricas trasmitida hoy por los medios, debilita el vínculo entre memoria pública y experiencia personal. El pasado está en peligro de convertirse en una colección de imágenes rápidamente expandible, fácilmente recuperables pero aisladas en el tiempo y el espacio, disponibles en un eterno presente con sólo apretar el botón del control remoto. La historia, entonces, regresa siempre "como filme."

No sé si Dotta era consciente de los "peligros" que trae consigo el cine como referente principal de la memoria pública, pero frente a la ausencia de memoria visual, se niega a debilitar ese vínculo entre nuestras experiencias vividas y la memoria colectiva. No busca reemplazar los debates que esto conlleva, no intenta saldar las cuentas con el pasado.

Las preguntas que plantea El Dirigible siguen ahí, esperando, ya no respuestas, sino un espacio de debate. ¿Con qué imágenes conformamos la memoria colectiva? ¿Existen memorias en conflicto? ¿Cuáles son las imágenes que faltan? ¿Por qué algunos hechos son más difíciles de recordar que otros? ¿Cuáles son las imágenes de Uruguay y su historia que están generando los recientes largometrajes locales? ¿Serán llevadas por el primer viento que pase?

Revisitar El Dirigible a dieciseis años de su estreno es una buena oportunidad para refrescar estas preguntas. ¿Lo será para intentar empezar a buscar respuestas?. Publicado en Cine Sin Orillas. (www.eictv.co.cu)






 



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Emmanuelle


Título Original - Emmanuelle
Año - 1974
Director - Just Jaeckin
Elenco - Sylvia Kristel, Marika Green, Daniel Sarky, Alain Cuny, Christine Boisson

El bautismo popular del género erótico quizás sea esta película, todo un clásico en su género como lo es el "Garganta profunda" en el porno. Decir esto no equivale, ni de lejos, a poder considerar a "Emmanuelle" como una digna (lo de decente sonaría muy irónico) película, pues es harto mediocre.

Es la historia de la sensual y sensible Emmanuelle, mujer voraz sexualmente que inicia un viaje a Tailandia (se aprovecha el exotismo, cálido erotismo y fisonomía del género femenino de aquel país de paso, obviamente) en compañía de su marido, dónde ya desde el mismo avión va rompiendo sus barreras sexuales, para acabar concluyendo que la pareja es una entelequia y que viva el amor libre.

Jaeckin juega con la ambiguedad sexual, hace coqueteos con lo lésbico buscando más morbosidad y aprovecha el fino, suave y atractivo rostro/cuerpo de Sylvia Kristel para configurar un éxito de público, un clásico de su vilipendiado género (no estoy en absoluto de acuerdo y ahí van tres obras maestras del mismo y del cine: "Bilbao" de Bigas Luna; "El último tango en París" de Bertolucci; "El imperio de los sentidos" de Oshima), una mediocridad evidente con lo justo de pericia cinematográfica. Aunque eso, bien poco le importaría al astuto director, que así inició una fructífera saga. (Kafka: Filmaffinity)





 



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Comodines



Título Original - Comodines
Año - 1997
Director - Jorge Nisco & Daniel Barone
Elenco - Carlos Calvo, Adrián Suar, Rodolfo Ranni, Nancy Dupláa, Patricia Viggiano

Lo que el poster de Comodines rezaba a modo de frase publicitaria era cierto. Imposible creer como un bodrio tan insondable podía ser producido en tierras argentinas, país del que surgieron filmes míticos como "Nazareno Cruz Y El Lobo" y "Gatica, El Mono" de Leonardo Favio.

Ojo... no es lo peor que ha salido de ese país -ver los productos dirigidos por Armando Bo y similares para comprobarlo- pero sin dudas que hace fuerza para entrar en la competencia.

Comodines es un producto mas que tipico de la era de los multimedios, donde cualquier canal de televisión asociado a un par de productores -y a uno de sus actores, en este caso el mismisimo Adrian Suar- pueden pretender que con presupuestos infimos, pocas ganas y menos talento aún se puede competir con los buddy movies norteamericanos, un subgénero por otra parte ya gastado en esa época, detalle que sin embargo los creadores de este esperpento fílmico parecieron no saber o no querer entender. Absolutamente olvidable. (Mar De Cine: Filmaffinity)



 




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Felicitas


Título Original - Felicitas
Año - 2009
Director - María Teresa Costantini
Elenco - Sabrina Garciarena, Gonzalo Heredia, Alejandro Awada, Ana Celentano, Luis Brandoni

Felicitas Guerrero suele ser mencionada como una de las damas más bellas de la Argentina del siglo XIX. Sin embargo, no trascendió en la historia por su belleza, sino por su trágica vida. Pese a estar enamorada de Enrique Ocampo, Felicitas fue obligada por su padre a contraer matrimonio con el millonario Martín de Álzaga, sobrino nieto del caballero español del mismo nombre que fue fusilado tras la Revolución de Mayo. Felicitas tenía 16 años y Martín, 51; Enrique, mientras tanto, decidió alistarse en el ejército para alejarse de su amada.

La pareja tuvo un hijo, fallecido en 1869 por la fiebre amarilla. Un año más tarde, Martín de Álzaga también muere y Felicitas queda viuda (y rica) a los 26 años de edad. Los pretendientes no tardan en aparecer. Felicitas termina vinculándose a Samuel Saenz Valiente, un joven vecino que la ayuda en una noche tormentosa.
La tragedia se completa cuando Enrique abandona el ejército (se encontraba inmerso en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay) y regresa a Buenos Aires. Celoso por el romance entre Felicitas y Samuel, la asesina con un tiro por la espalda y luego se suicida. Los padres de la muchacha deciden construir una iglesia en su honor en el mismo lugar donde muere: la Iglesia Santa Felicitas, ubicada en el barrio bonaerense de Barracas.

Los tres primeros párrafos de este artículo resumen, a grandes rasgos, una historia digna de ser llevada al cine. Esa fue la decisión de Teresa Costantini al dirigir Felicitas, un drama que se centra en la vida de Guerrero. La actriz Sabrina Garciarena interpreta a Felicitas, mientras que Gonzalo Heredia es Enrique Ocampo. Luis Brandoni y Alejandro Awada también forman parte del elenco.

En conversaciones con la agencia de noticas Télam, Costantini señaló que el amor “idealizado y trágico” de la historia fue lo que más la atrapo. La cineasta agregó que el patriarcado también es un tema que le interesa, al considerar que muchas mujeres “no pueden elegir” en esta sociedad.

El diario Clarín destaca que se trata de una de las producciones argentinas más ambiciosas de los últimos años. Costantini, quien asegura que soñaba con llevar la historia de Felicitas al cine desde hace años, minimiza esa condición al señalar al periódico La Nación que un filme semejante producido en Estados Unidos o en Europa hubiera costado “entre 10 y 12 millones de dólares” pero, en este caso, “costó mucho menos”.

Garciarena, por su parte, destaca ante La Razón que se sabe poco de Felicitas, por lo que tuvo que “construirla” junto a Costantini a “pura imaginación”. La actriz confesó que se trata del rol más importante de su carrera.
Su compañero, Gonzalo Heredia, confesó que sintió a su personaje como “muy cercano” por el tramo de la vida que narra la historia. El galán resaltó en una nota con Pronto que disfrutó el rodaje en varios pueblos de la provincia de Buenos Aires.

En resumen, una película interesante que hace resonar ecos de la recordada "Camila" dirigida por María Luisa Bemberg. (www.pochoclos.com)


 







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El Robo De La Doncella


Título Original - The Maiden Heist
Año - 2009
Director - Peter Hewitt
Elenco - Morgan Freeman, Christopher Walken, William H. Macy, Marcia Gay Harden

A mí entender hay dos tipos de Morgan Freeman:


El primero es el espectacular, el sobrio, por el que le recordaremos, el que sabe cuándo debe y cuándo no debe, el de las grandes interpretaciones que no se olvidan, el que Clint Eastwood mejor sabe aprovechar, el que nos hace decir: "Ojalá fuera mi abuelo", etc.


El segundo es el bueno, el correcto, el que roba sin querer las escenas de sus no muy aptos compañeros, el que hace que una película mala la votemos con uno o dos puntos más porque sale él, el que cumple con el papel sin problemas y deja en evidencia al resto, el qué nos hace preguntarnos "¿Por qué un crack cómo tú te metes en estos films de medio pelo?", el que nos hace desear su presencia en pantalla para no dormirnos. etc.


Bien, pues en está película sale el segundo tipo de Morgan Freeman, salvando a sus compañeros de reparto que no lo hacen mal, sobretodo Marcia Gay Harden. Comedia bastante estúpida que no recomiendo salvo aburrimiento extremo unido a cierto masoquismo cinematográfico y a ser de risa floja. (Sodapop: Filmaffinity)





 



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Victor Victoria


Título Original - Victor Victoria
Año - 1982
Director - Blake Edwards
Elenco - Julie Andrews, James Garner, Robert Preston, Lesley Ann Warren, Alex Karras, Peter Arne

Inolvidable comedia musical de enredos amorosos e identidades sexuales con unos diálogos tan inteligentes como divertidos. Situaciones cómicas, números musicales de muchísima calidad y un magnífico actor secundario (Robert Preston) que casi eclipsa al principal. Julie Andrews está realmente fantástica, tanto de Víctor, como de Victoria. Esta película es original y refrescante, totalmente recomendable para pasar un rato divertido.


Es destacable el número musical de "LE HOT JAZZ", donde te quedas con la boca abierta, al igual que el público que lo presencia en la película. La cara de James Garner lo dice todo. Impresionante Julie. (Ana Cervantes: Filmaffinity)





 




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25 marzo 2010

Sombrero De Copa


Título Original - Top Hat
Año - 1935
Director - Mark Sandrich
Elenco - Fred Astaire, Ginger Rogers, Edward Everett Horton, Helen Broderick, Erik Rhodes

En una década como la de los 30, las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers fueron una auténtica bocanada de aire fresco y un documento excepcional de la época. Esta en concreto es una película redonda, con un guión divertido y sobre todo unos números geniales dignos del maestro Fred Astaire y su carismática pareja. Todo es sencillamente perfecto. Glamour, romanticismo y arte se respiran entre danzas y músicas inolvidables. A destacar la presencia del siempre eficaz Edward Everett Horton. "Sombrero de copa" es un film atemporal para todo tipo de público. (Grace: Filmaffinity)



 



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24 marzo 2010

Todo O Nada: El Full Monty

Título Original - The Full Monty
Año - 1997
Director - Peter Cattaneo
Elenco - Robert Carlyle, Mark Addy, Tom Wilkinson, Lesley Sharp, Paul Barber, William Snape

Peter Cattaneo (o lo que es lo mismo: Ken Loach con sentido del humor) sorprendió al mundo con esta estupenda ópera prima basada en un guión tan ingenioso como cautivador de Simon Beaufoy (que se merece más de la mitad del mérito). El asunto: unos obreros del metal en paro sólo ven un modo de conseguir unas libras esterlinas: enseñando sus cuerpos que no están tratados por ejercicios de gym y fisiculturismo. El problema: que para enseñar sus "cosas" antes tendrán que esconder otras: su timidez y su orgullo. Así, combinando una simpática comedia (la escena de la cola del seguro de desempleo vale más que mil muecas de Jim Carrey) con un amargo drama (inmenso Tom Wilkinson -el antiguo jefe-), este taquillazo mundial consiguió no sólo llegar a la final de los Oscar (consiguió 4 nominaciones, incluyendo Mejor Película), sino también el unánime favor de crítica y público... y miles de sonrisas ante el esplendor de las barrigas cerveceras más entrañables de los últimos tiempos -con permiso de Homero Simpson, claro está-. (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)








 




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Mi Bella Dama


Título Original - My Fair Lady
Año - 1964
Director - George Cuckor
Elenco - Audrey Hepburn, Rex Harrison, Stanley Holloway, Wilfrid Hyde-White, Gladys Cooper

Ganadora del Oscar 1964 a la Mejor Película

Lo que en principio no es sino un concurso pedante entre dos solterones con mucho tiempo libre y poca fantasía, se va convirtiendo poco a poco en una historia de amor entre el artista y su obra. Como Miguel Ángel ante el Moisés, Henry Higgins se va quedando poco a poco prendado de la obra que va modelando con el cincel de las buenas maneras y de la fonética pura. Echando mano de una cuestión tan poco romántica como es el uso correcto de una lengua, el autor va tejiendo unas redes invisibles en las cuales todos los protagonistas masculinos van cayendo. Si algo se puede echar en cara a la película es el final, algo precipitado, como si el director anduviera algo cansado con tantos giros verbales y quisiera poner fin a la historia de amor entre el escultor y su obra maestra. (Angel: Filmaffinity)







 




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La Casa De Té De La Luna De Agosto


Título Original - The Teahouse Of The August Moon
Año - 1956
Director - Daniel Mann
Elenco - Marlon Brando, Glenn Ford, Machiko Kyo, Eddie Albert, Paul Ford, Henry Morgan

Divertida, irónica, sensible, entretenida,... La película presenta las típicas "americanadas“ y el conservadurismo extremo con un humor sano e inteligente. La interpretación de Glenn Ford le da mucha ternura y humanidad a su personaje. La caracterización de Marlon Brando me parece excelente de forma y fondo; tanto es así que apenas se reconoce al actor dentro de Sakini, el "traductor“ japonés: un lugareño modesto y listo que aprovecha la ocupación de los americanos todo lo que puede y que tiene su modo particular de vivir la situación. Te da la sensación de que no pueden "invadir" a Sakini aunque ocupen Japón.

La película te acerca a Okinawa, y la aldea japonesa en la que se desarrolla se vuelve cercana y familiar la historia te lleva hasta el lugar con dinamismo y liviandad, y sientes estar allí, aunque se vean pocos paisajes y entornos.

Lo fundamental de esta película son los personajes y sus diálogos; pasas muchos minutos en el cuartucho del protagonista, acompañándolo en su aventura, y no echas de menos el exterior porque lo que sucede es ameno y está bien concebido y presentado. Te mantienes -al menos- con una sonrisa casi toda la película, y eso -para mí- ya merece un nueve. Me parece destacable la divertida interpretación de Paul Ford en el papel del coronel; es uno de esos personajes secundarios que se quedan grabados, que no se olvidan.

No es un "peliculón" ni técnicamente perfecta, pero si te gusta la comedia americana de los años cincuenta, creo que es una película encantadora que merece la pena ver en algún momento. (Aramis: Filmaffinity)









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Las Colegialas Se Divierten


Título Original - Las Colegialas Se Divierten
Año - 1986
Director - Fernando Siro
Elenco - Juan Carlos Altavista, Guillermo Francella, Santiago Bal, Carmen Barbieri, Elena Cruz, Susana Traverso

El humor de esta descerebrada comedia argentina se sitúa en unos niveles de vulgaridad tan abismales que hasta los guiones de la saga American Pie parecen a su lado perfectos ejemplos de elegancia y alta cultura. Intentaba preguntarme a mí mismo si lo que ha cambiado de 30 años a esta parte es el gusto del pueblo o el propio pueblo en sí. ¿Antes eran tan torpes como para encontrar divertida una cosa tan chabacana e infantil? ¿O acaso es una cuestión cultural, de abertura moral al modo de la denostada época del destape español? Sea lo que sea, "Las colegialas se divierten" es algo lamentable, una excitación hecha verbo e imagen que podría haber sido imaginada por un chico de 13 años con las hormonas disparadas, una disparatada sucesión de chistes de flatos, penes y mariquitas que, eliminados por fin la mayoría de tabúes sexuales de antaño, dudo que interesen o diviertan más que a una pandilla de preadolescentes sin muchas pretensiones.


Si queremos encontrar algo que rescatar de este subproducto, quedémonos sin duda con los desnudos. Carnales y lascivas adolescentes comparten pechuga con una (falsa) inspectora escolar que quita el aliento y un cuerpo magisterial deseoso de sucumbir a los placeres sexuales que depara la juventud. Esto contado entre anécdotas, porque llamar a lo que han escrito Alberto Alejandro y José Dominiani guión es faltar a la verdad: sólo es un conjunto de bromas inconexas, incoherentes y mal ejecutadas, puestas en solfa por un puñado de caricaturas toscas y predecibles. La mayoría de las situaciones, para entendernos, producen vergüenza ajena. Total, un Porky’s a la argentina chapucero y subnormal pero que para pasar un rato intrascendente puede pasar. Eso sí, si la escuela en la que transcurre la película existe y sigue abierta, ¡¡¡por favor, ingrésenme en ella ya!!! Pago la matrícula que haga falta. (Nachete: Filmaffinity)









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