09 septiembre 2009

Testigo En Peligro


Título Original - Witness
Año - 1985
Director - Peter Weir
Elenco - Harrison Ford, Kelly McGillis, Josef Sommer, Lukas Haas, Jan Rubes, Alexander Godunov, Patti Lupone, Viggo Mortensen

Vendida como un thriller de Harrison Ford, Witness es más bien un film costumbrista, un drama sobre el conflicto cultural y una de las películas más hermosas de los años 80. Weir consiguió uno de sus trabajos más perfectos y depurados, una obra maestra que sigue oculta para muchos que se han quedado en su engañosa publicidad o como una simple curiosidad documental sobre la comunidad amish. Partiendo del sencillo y poco original planteamiento inicial, el director limita al mínimo la trama policíaca optando por un tratamiento íntimo de unos personajes aislados del mundo, geográfica, social y psicológicamente por distintos motivos. Y los actores saben captar esto a la perfección, con especial mención a un Harrison Ford sorprendente que estaba en sin duda en su mejor momento, pero que aquí hace posiblemente su mejor trabajo (junto al de Blade Runner).

El magnífico guión esta indudablemente bien escrito pero destaca por su capacidad de sugerencia, dejando unos cimientos enormemente sólidos, que en manos de un director del talento narrativo y visual de Weir es la herramienta ideal para dar rienda suelta a todo su talento. Y el director australiano lo aprovecha a conciencia, rodando largas escenas sin diálogos pero enormemente expresivas y de gran fuerza visual, como la magistral escena inicial o la celebrada escena de la construcción del granero, de una fascinación insuperable.

La brillante partitura de Jarre busca a través de los sintetizadores aislar aun más a la comunidad amish, logrando una atmósfera de irrealidad que contrasta y a la vez se complementa con la fotografía semi-documental que busca un sentido realista. El efecto es muy atractivo, aportándole una singular personalidad al conjunto. Y además una extraordinaria historia de amor imposible y una de las más personales y brillantes visiones sobre los conflictos culturales, tan habituales en el cine de Weir. Witness es una obra maestra que sigue enterrada bajo la etiqueta de película de Harrison Ford que debe ser rescatada como un film esencial en la década de los 80, un rotundo ejercicio fílmico de exótica belleza. (Jairechu: Filmaffinity)







Envíalo a Keegy.com